TERAPIAS COGNITIVO CONDUCTUALES

 

INTRODUCCION

 

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual?

La Terapia Cognitivo-Conductual es un modelo de intervención en clínica psicológica fundamentado en la investigación científica contemporánea y muy desarrollado en otros países, no ha tenido sino una escasa trascendencia. Sólo en los últimos años se observa un modesto interés hacia la misma, favorecido quizás, por la búsqueda de alternativas más breves en los tratamientos psicológicos, por la aparición de nuevas patologías o sencillamente, por la globalización, que nos trae información sobre los modos de abordaje hegemónicos en otros lugares del mundo.

En verdad, es una tarea sumamente difícil caracterizar en pocas palabras todo lo que es y, no menos importante, lo que no es la Terapia Cognitivo-Conductual.

El modelo cognitivo-conductual constituye un movimiento contemporáneo de integración mucho más amplio que un paquete de técnicas. Posee lineamientos éticos y bases filosóficas y metodológicas determinadas, acordes a la precisión y especificidad de las ciencias del comportamiento.

 Conceptos 

“La Terapia Cognitiva está basada en el modelo cognitivo que postula que las emociones y conductas de las personas están influidas por su percepción de los eventos. No es una situación en y por sí misma la que determina lo que una persona siente, sino más bien la forma en que ella interpreta la situación (Ellis, 1962; Beck, 1964).    .... Por lo tanto la forma en que se sienten las personas está asociada a la forma  en que interpretan y piensan sobre una situación. La situación por sí misma no determina directamente cómo se sienten; su respuesta emocional está mediada por su percepción de la situación.”  (Beck, J., 1995, Cognitive Therapy: Basics and Beyond,  p.14  ).


       “La Psicoterapia Cognitiva destaca que lo que las personas piensan y perciben sobre sí mismos, su mundo y el futuro es relevante e importante y tiene efecto directo en cómo se sienten y actúan.”.
(Dattilio & Padesky, 1990,  Cognitive Therapy with Couples,  p.6).

 

¿Cuáles es el objetivo principal de la Terapia cognitivo-conductual?

 

El objetivo principal de la terapia cognitiva conductual es aliviar los síntomas y cambiar el estilo de presentación del mundo del paciente a través de tareas que el terapeuta propone. Este tipo de tratamiento se basa sobre el supuesto de que el pensamiento lógico asegura la mejor forma de enfrentarse  a los problemas, cambiando las creencias y los pensamientos que lleva a la persona a la depresión. El terapeuta ayuda al  paciente a que este cambie sus actitudes negativas sobre sí mismo, al mundo y al futuro.

 

 Modelo

 El modelo de la psicología cognitiva (y las terapias cognitivas) consiste en el principio de la mediación cognitiva. Sintéticamente:  La reacción (o respuesta emotiva o conductual) ante una situación (o estímulo) está mediada por el proceso de significación (o evaluación) en relación a los objetivos (metas, deseos) de cada persona.  Entre las presentaciones y defensas de este modelo podemos citar a Richard Lazarus (1991) y a Mark Williams & otros (1997).

 ¿Qué enfocan las técnicas cognitivo-conductuales?

 

Las técnicas cognitivo-conductual enfocan las influencias que el pensamiento ejerce sobre las emociones, aunque, desde el inicio, admiten que no toda la vida emocional puede explicarse por el pensamiento. Por otra parte, el pensamiento de un individuo refleja su sistema de interpretación del mundo, vale decir, un conjunto de creencias, supuestos y reglas subyacentes que por lo general no son plenamente conocidas por las personas.

 

El enfoque cognitivo conductual es cada año más dominante entre las propuestas psicoterapéuticas  y su eficacia y eficiencia en la práctica clínica es cada vez más reconocida en las investigaciones sobre diversos trastornos de gran incidencia actual, tales como: depresión, adicciones, ansiedad, trastornos de pánico, agorafobia, fobia social, disfunciones sexuales, etc.  así como sobre muchos problemas, tales como la violencia, la ira, las inhibiciones, los conflictos de pareja y otros. 

 ¿Qué enfatizan las técnicas cognitivo-conductuales?

 

Las técnicas Cognitivo-Conductuales no ignoran las “causas” de los síntomas; todo lo contrario, ellas juegan un rol muy importante en la elección de las estrategias terapéuticas. Sin embargo, no es en el contexto clínico donde procuramos identificar esas causas; la clínica constituye el ámbito de aplicación de los conocimientos que han nacido y se han validado en otro contexto, el de investigación. Él nos provee de hipótesis y teorías explicativas acerca del comportamiento humano, las cuales articulamos en cada caso individual a fin de elegir las estrategias terapéuticas adecuadas, justamente, en esto consiste el primer paso de la terapia, la evaluación. Tal vez esta confusión se deba al hecho de que en Terapia Cognitivo-Conductual el acento no esté puesto en las “causas” relacionadas con la historia personal del paciente, sino muy especialmente en aquéllas provistas por las teorías explicativas del comportamiento humano.

 Las terapias cognitivas enfatizan:  

 

La importancia de la alianza terapéutica y la colaboración y participación activa del paciente en el proceso.  

 Un enfoque orientado al problema y los objetivos.  

   El carácter educativo (o reeducativo) del proceso, capacitando al paciente para enfrentar por sí mismo futuras situaciones de manera más saludable y funcional.

 ¿Cuáles son sus características?

 

La terapia cognitiva conductual ofrece a los pacientes muchas oportunidades de aprender y practicar conductas y cogniciones a medida que responden las demandas grupales en continua evolución. En los grupos cognitivos conductuales los pacientes aportan a los otros pacientes, consejos, como resultado los pacientes desarrollan importantes habilidades de liderazgo ayudando a otros pacientes, generalmente, aprender a ayudarse a sí mismo de la forma más eficaz de cuando son receptores únicos de una terapia particular. Además presentan la oportunidad de refuerzos a través de los compañeros. A todos los pacientes se les ofrecerá la posibilidad de aprender la habilidad de administrar refuerzo  a otras personas en situaciones socio interacciónales, con la familia. El refuerzo es una habilidad muy útil en la sociedad a medida que las personas aprenden a reforzar a las demás, son reforzados recíprocamente.

 

Algunas de las características prácticas más destacadas de este modelo psicoterapéutico son:

  •  Su brevedad.
  • Su centrado en el presente, en el problema y en su solución.
  • Su carácter preventivo de futuros trastornos.
  • Su estilo de cooperación entre paciente y terapeuta.
  • La importancia de las tareas de auto-ayuda a realizarse entre sesiones.

 

¿Cómo es su estructura?

 

Los cuatro pilares básicos de la Terapia Cognitivo-Conductual son: 

  • aprendizaje clásico,
  • aprendizaje operante,
  • aprendizaje social y
  •  aprendizaje cognitivo.

 

De ellos se han desprendido múltiples líneas de investigación. En efecto, a fin de explicar la complejidad del comportamiento humano es preciso poner en conjunción no sólo los principios derivados de los paradigmas mencionados, sino considerar otros desarrollos de la investigación contemporánea que no se oponen ni excluyen a los aspectos aquí tratados. Particularmente, en lo que se refiere a la práctica de la Terapia Cognitivo-Conductual, las técnicas utilizadas combinan en diversos grados principios provenientes de múltiples líneas de investigación. En suma, dado el carácter científico de la Terapia Cognitivo-Conductual, ella se nutre, sencillamente, de la investigación psicológica contemporánea. En este sentido, no es una teoría ni una escuela psicológica, sino que se caracteriza mejor como un marco metodológico. No importa tanto el origen de las hipótesis sino el que ellas hayan pasado por la prueba empírica que exigen los criterios metodológicos.

Las estructuras cognitivas,  generalmente denominadas esquemas, que dan lugar a las evaluaciones y a las  respuestas,  son el resultado de predisposiciones genéticas y del aprendizaje generado a través de las experiencias vividas, propias de cada persona. 

Toda terapia, por lo tanto implicará una modificación de estas estructuras con la consiguiente modificación de las evaluaciones que logrará una modificación de las respuestas (emotivas y / o conductuales). De esta manera, sin desconocer el enfoque médico biológico de los trastornos, sino sumándose al mismo, este modelo psicoterapéutico aporta al proceso de cambio el concepto de reaprendizaje, para lo cual puede recurrir a las teorías del aprendizaje. Entre las teorías del aprendizaje podemos citar el modelo social cognitivo de Albert Bandura (1986). Las técnicas y recursos psicoterapéuticos abarcan un amplio espectro, basadas tanto en la teoría como en la experiencia clínica.

 En resumen las terapias cognitivas se basan en los siguientes supuestos básicos:  

 

  • Las personas no son simples receptores de los estímulos ambientales, sino que construyen activamente su "realidad".
  •    La cognición es mediadora entre los estímulos y las respuestas (cognitivas, emotivas o conductuales).  
  •    Las personas pueden acceder a sus contenidos cognitivos.  
  •    La modificación del procesamiento cognitivo de la información (sistemas de atribución, creencias, esquemas, etc.) es central en el proceso de cambio.

  

Terapia Cognoscitiva del Comportamiento.

 

Como los terapeutas racionales emotivos, los terapeutas cognoscitivos del comportamiento piensan que sus pacientes tienen una idea falsa de si mismos y su relación con el medio. Por ejemplo, Aarón Beck (1967) propuso que la depresión se deriva de patrones de pensamiento negativos respecto de si mismos. Por ejemplo, un vendedor podría pensar que si es competente, nunca perderá una cuenta importante. Esta es una perspectiva poco realista, pero cuando inevitablemente pierde una cuenta, llega a la conclusión de que es incompetente. El resultado es una situación de impotencia y depresión en un caso en el que otras personas solo se sentirían desilusionadas. Mientras sigan con sus expectativas irreales, probablemente seguirá sintiéndose desesperanzado y deprimido frente a su decepción moral.

            La terapia cognoscitiva del comportamiento enfoca la atención del paciente en sus ideas negativas e irreales y trata de romper el círculo vicioso impulsándolo a pensar de manera mas lógica, real y positiva sobre su situación en la vida. Una técnica posible es pedirle a la persona deprimida que registre su humor a intervalos regulares durante el día. El terapista utiliza este “insight” para ayudar al sujeto a darse cuenta de que no es necesario estar deprimido todo el tiempo, y que es capaz de sentirse feliz, entusiasta u optimista. Después, el terapista intenta ayudarlo modificado su comportamiento para que se incremente la probabilidad de que tenga experiencias exitosas. Estos éxitos pueden servir de reto y cambiar las ideas negativas de la persona.

           Terapia de Inoculación.

 

Una forma de terapia cognoscitiva es la terapia de Inoculación de estrés, que capacita al paciente para que enfrente de manera mas efectiva las situaciones estresantes, que los son sobre todo porque el cliente tiene una idea errónea sobre ellas (Meichenbaum y Cameron, 1982). Esta forma de terapia implica tres etapas:

 El sujeto y el terapeuta exploran la manera de pensar de la persona sobre las situaciones estresantes. No es difícil darse cuenta de que la relación al estrés es una evaluación negativa de sí: “Es terrible. Esto me va a hacer pedazos. No puedo manejarlo”. Obviamente estas evaluaciones hacen que una situación difícil sea mas estresante. La tarea de la terapia es pues, desarrollar evaluaciones desarrollar evaluaciones mas adaptadas a la situación del estrés.

Aprender y practicar nuevas autoevaluaciones. Por ejemplo, un cliente que se siente abrumado, por el medio podría ensayar autoevaluaciones como “Cuando sientas miedo, solo detente”; “Califica tu miedo de 0 a 10 y observa como cambia”; “No es lo peor que puede pasar” (Meichenbaum, 1974, p.16). 

El paciente explica las estrategias aprendidas a las situaciones reales; primero es colocado en situaciones relativamente fáciles de manejar y después en otras mas difíciles.

 ¿Qué tan efectiva es la terapia cognoscitiva del comportamiento? Rush y sus asociados (1977) dividieron un grupo de hombres y mujeres con depresión grave en dos grupos. Uno de estos fue tratado con los medicamentos que generalmente se utilizan en estos casos; el otro tuvo 20 sesiones de terapia cognoscitiva del comportamiento. Después de 12 semanas, los investigadores informaron que el 79% de quienes habían seguido la terapia presentaba una mejoría significativa, mientras que esto había sucedido solo en el 20% de los que habían tomado medicamentos. Varios estudios más indican también que esta terapia puede ser muy efectiva, sobre todo en esos casos de depresión.

 Terapias de Grupo.

 

Tanto las terapias de insight como las conductuales se limitan a la interacción de un cliente con un terapeuta. Muchos psicólogos estimas que eso no es lo ideal. La gente da mucha importancia a las reacciones reales o imaginadas de su terapeuta. Este es humano y por lo mismo siempre se da cierto grado de contratransferencia (el terapeuta proyecta sobre los clientes sus emociones personales). Más aun, las sesiones no se asemejan a la vida diaria. Los clientes rara vez encuentran la neutralidad del psicoanalista o el aprecio positivo incondicional de Rogers en sus amigos y parientes. A veces resulta difícil transferir la penetración (insiht) y seguridad logradas en las sesiones a otras situaciones.

Las terapias de grupo permiten al terapeuta y al cliente ver como las personas actúan con otros. También permiten compartir las propias inhibiciones y expresarse en circunstancias que no entrañan peligro alguno. Por ultimo, los grupos son fuente de reforzamiento. Los grupos tradicionales de terapia constituyen una extensión de la psicoterapia individual. Los participantes pueden ver también al terapeuta en sesiones personales. Los grupos se reúnen una o dos veces por semana, en sesiones de una hora y media aproximadamente.

 Terapia Familiar.

Una forma especial de terapia de grupo es la terapia familiar (Molineux, 1985). Se basa en la teoría de que, si un miembro de la familia tiene problemas, ello es a menudo un signo de que la familia entera necesita ayuda. Los terapeutas familiares piensan que la generalidad de los terapeutas tratan al hombre en un vacío. No procuran conocer a sus padres, cónyuge e hijos. Las metas primordiales de la terapia familiar son mejorar la comunicación en la familia, alentar a sus miembros a mostrar mejor empatia, lograr que compartan responsabilidades y aminorar los conflictos. Para conseguir estos objetivos, todos los integrantes de una familia han de convencerse de que les beneficiarán los cambios de su comportamiento. Los terapeutas se concentran en cambiar la manera en que los miembros de una familia satisfacen sus necesidades en lugar de intentar cambiar esas exigencias o la personalidad de cada uno (Horn, 1975).

            La terapia familiar esta indicada cuando hay problemas entre los esposos, entre padres e hijos, entre los miembros de la familia. Así mismo, esta indicada cuando el progreso de un cliente en la terapia individual parece ser lento a causa de su familia o cuando a un miembro de la familia le es difícil adaptarse al mejoramiento del cliente. Goldenbeg (1973) señala que no todas las familias se benefician con esta clase de terapia. Algunos problemas son demasiado intrincados. Es posible que algunos miembros importantes de la familia no estén presentes o no quieran cooperar; a veces uno de los miembros monopoliza la sesión de modo que la terapia no se realiza. En tales casos es conveniente recurrir a otro método.

            Otra forma de terapia de grupo es la terapia de pareja, diseñada para ayudar a las parejas que tienen problemas en su relación. La mayoría de los terapistas que se especializan en ésta, se concentran en mejorar los patrones de comunicación de la pareja y las expectativas mutuas. Hay varias técnica, y los videos se están haciendo muy populares. Por ejemplo, la esposa podría señalar que su esposo la interrumpe y parece no respetar sus opiniones; el esposo podría responder que ella se queja de las finanzas de la familia y parece subestimar su autorespeto como proveedor. Cada uno ve claramente las fallas del otro, pero se ciega ante sus propios problemas. Al ver los videos de sus conversaciones, ambas partes pueden observar la verdadera naturaleza de su comportamiento. Otros terapeutas prefieren las técnicas conductistas. Por ejemplo, una pareja es ayudada mediante un programa de intercambio de gestos cariñosos. Este enfoque se basa en la teoría de que los intercambios programados de beneficios pueden dar lugar al aprendizaje de un comportamiento favorable para ambas partes (Thibaut y Kelley, 1959). No es muy romántico, pero quienes lo apoyan señalan que cualquier estrategia que rompa con el ciclo insatisfactorio y de hostilidad es un paso importante en la dirección correcta.

            Independientemente de lo que la pareja escoja, la investigación indica que la terapia de pareja es mas efectiva que la terapia para solo uno de ellos ( Gurman y Kniskern, 1978). En un estudio se descubrió que cuando ambas partes se trataron juntas, el 56% seguía casado después; entre quienes siguieron una terapia individual, el porcentaje de quienes seguían casados fue del 29% (Cookerly, 1980).

 Terapia de Grupo y la perspectiva interpersonal. 

Tanto la terapia familiar como la de pareja surgieron de la teoría interpersonal de la personalidad y los trastornos de la personalidad. La teoría interpersonal fue sistematizada por primera vez por un psiquiatra estadounidense Harry Stack Sullivan, que pensaba que la ansiedad puede surgir de la primera etapa de desarrollo del individuo como resultado de su relación con los demás (Sullivan, 1953). Por ejemplo, si un niño pequeño se siente rechazado en su relación con alguien, sobre todo uno de sus padres, puede empezarse a desarrollar un patrón de comportamiento ansioso. La experiencia contribuye a que el niño desarrolle el sentido de si, que por consiguiente podría estar distorsionado. Como las percepciones distorsionadas conforman el comportamiento de la persona respecto a otras, contribuyen a una relación insatisfactoria y se hacen mas graves. El resultado podría definirse como ansiedad.

            Así pues, la teoría interpersonal da mucha importancia a las relaciones no insatisfactorias como fuente del comportamiento inadaptado. Quienes apoyan esta posición han argumentado que el DSM-III-R no funciona como instrumento de diagnostico porque pasa por alto el contexto social en el que se presenta dicho comportamiento. Por ejemplo, argumentan que la depresión podrá ser redefinida como resultado de la creencia de la persona de que lo culpa o acusa una persona que es considerada hostil; la depresión se presenta cuando la culpa o la acusación es internalizada y se transforma en una autoculpacion o autoacusacion. La depresión puede ser considerada como hostilidad respecto de si mismo (Benjamín, 1982; McLemore y Benjamín, 1979).

            Sullivan subreyaba que la relación del cliente con el terapeuta también es una relación interpersonal importante, y fomentaba entre los terapeutas la organización de sesiones en las que el cliente pudiera desarrollar confianza en si mismos y transferirla a otras situaciones. Así pues, consideraba al terapeuta como un participante-observador que debía estar continuamente pendiente de las actitudes conscientes que pudiera proyectar en la relación terapeuta-cliente. Debe estar consciente de que la ansiedad del sujeto puede hacer surgir la propia. Por ejemplo, si el cliente dice  “A veces me enojo tanto que siento ganas de ahorcar a alguien” y el terapeuta responde que “No es un pensamiento poco común, y pensar en matar a alguien no es lo mismo que hacerlo”, quizá este trate de tranquilizarse respecto a su propia ansiedad en cuanto a la hostilidad del cliente, y refuerce, de hecho, la ansiedad de este. Una respuesta mas apropiada seria que todos tenemos la necesidad de expresar sentimientos reprimidos, y recomendar al cliente que hable de otras situaciones en las que ha tenido sentimientos similares. Al resolver sus propios sentimientos respecto del cliente, el terapeuta puede establecer un mejor patrón de interacción en el que aquel desarrolle una imagen de si compatible con su relación con otros en diferentes situaciones de la vida real. Como veremos, la terapia interpersonal es efectiva en el tratamiento de la depresión.

 Terapia de la Gestalt

La terapia de la Gestalt es principalmente resultado de la obra de Frederick (Fritz) Perls en  la Esalen Institute en California. Perls comenzó su carrera como psicoanalista, pero mas tarde se volvió un acérrimo critico de Freud y de los métodos psicoanaliticos . Pensaba que “Freud invento el sofá porque no podía ver a la gente a los ojos” (1969, p.118). La terapia de la Gestalt subraya el aquí y el ahora, alentando además las confrontaciones directas.

Dichas terapias se proponen hacer que las personas se apoyen a si mismas. Ello se logra a nivel  individual, aunque mas a menudo se hacen en grupos. El terapeuta es activo y directivo: generalmente se concentra en un individuo a la vez. Esta modalidad terapéutica se centra en la persona entera; y el rol del terapeuta, tal como lo describe Perls, consiste en “llenar los huecos de la personalidad” para que el individuo vuelva a ser completo e integro otra vez” (Perls, 1969, p.2). Estos terapeutas procuran que los clientes se percaten de sus propios sentimientos, de modo que adviertan la información sensorial que tal vez estén ignorando . Pueden aplicarse muchas técnicas: se indican a los clientes hablar sobre si mimos en primera persona (“Siempre ve hacia otra parte” en vez de “Mis ojos ven hacia otra parte”). De este modo, les recuerdan que ellos son los únicos responsables de cuanto hacen. Si un cliente quiere hablar de una tercera persona, han de hablar directamente con ella o exteriorizar una conversación en caso de que esa persona no este presente. La terapia de la gestalt, a semejanza del psicoanálisis , se vale de los sueños para recabar información. A menudo se les pide al cliente que exteriorice todas las partes de sus sueños: tanto a las personas como los objetos.

 Terapia de la gestalt: un ejemplo.

 Terapeuta: Procure describir aquello de que tiene conciencia en cada momento y hágalo en la forma mas completa posible. Por ejemplo, ¿de qué tiene conciencia en este momento?

Cliente: Tengo conciencia de querer hablarle de mi problema y también de la sensación de vergüenza. Si, me siento muy avergonzado en este momento.

Terapeuta: Muy bien. Me gustaría que dialogáramos respecto a su sensación de vergüenza. Ponga su vergüenza en esta silla vacía (señala la silla) y hablemos de ello.

Cliente: ¿Habla usted en serio? Ni siquiera le he hablado de mi problema todavía.

Terapeuta: Eso puede esperar. Y estoy hablando muy enserio. Quiero saber que es lo que piensa de su vergüenza.

Cliente (con gesto de duda y de inconformidad al inicio, pero luego con mayor espontaneidad y participación): Vergüenza, te odio. Quiero que me dejes, me estas enloqueciendo recordándome siempre que tengo un problema, que soy perverso diferente, tímido, hasta feo. ¿Por qué no me dejas en paz?

Terapeuta: Muy bien. Ahora vaya a esa silla, asuma el papel de la vergüenza y contéstese a usted mismo.

Cliente (se dirige hacia esa silla vacía): Soy su compañera constante, y no quiero dejarte. Me sentiría muy sola sin ti y no te odio. Me dan lastima tus intentos de liberarte de mi, porque estas condenado a fracasar.

Terapeuta: Muy bien. Ahora vuelva a su silla original y conteste.

Cliente (otra vez en el papel de si mismo): ¿Cómo sabes que estoy condenado al fracaso? (Cambia espontáneamente de silla sin necesidad de que se lo indique el terapeuta; se contesta a si mismo, asumiendo otra vez el rol de la vergüenza.) Se que estas condenado al fracaso porque quiero que fracases y porque yo controlo tu vida. Nada puedes hacer sin mi. Y desde que tienes uso de conciencia he estado contigo . A penas si recordaras un solo momento en que no te haya acompañado, sin el menor miedo de que aparezca y te recuerde repentinamente tu repulsividad.

Cliente: Tienes razón; controlas a tal punto mi vida, que constantemente me siento avergonzado y molesto. (Su voz aumenta de volumen.) Pero ello no significa que seguirás controlando mi vida. Por eso he llegado aquí, para encontrar la manera de destruirte. (Se dirige a la silla de la vergüenza).¿Piensas que él puede ayudarte? (Bill, en su papel de vergüenza, señala hacia el terapeuta.) ¿Qué puede hacer el? No puede conocerte tan bien como yo. Además, solo te vera una o dos veces por semana. Yo estoy contigo en cada momento y todos los días.

Terapeuta: Bill, fijese como se frotan sus manos mientras habla tomando el papel de la vergüenza. ¿Podrías exagerar ese movimiento? ¿Qué te recuerda eso?

Cliente (frotándose las manos cada vez con mayor fuerza): Mi madre hacia esto. Si, cada vez que se ponía nerviosa se frotaba las manos con fuerza creciente.

Terapeuta: Muy bien. Ahora hablemos de su madre (Shaffer, 1978, pp.92-93). 

 Entrenamiento de la concientizacion para grupos grandes.

En el ultimo decenio los grupos de encuentro parecen haber sido eclipsados por diversas escuelas de entrenamiento de la concientiozacion para grupos grandes, siendo est (Erhard Seminar Training-Entrnamiento en seminarios de Erhard) la mas conocida de ellas. En 1980 mas de 250 000 personas habían ya participado en estas sesiones, varios centenares de individuos en un solo seminario.

            Este comienza con una sesión preliminar en la cual los participantes aceptan ciertas condiciones, como permanecer sentados y en silencio a menos que los llamen, usar el sanitario, comer y fumar solo durante los intervalos. El entrenamiento se efectúa en los dos fines de semana siguientes; lo dirige un instructor autoritario que se burla de los asistentes y de sus logros. Ellos deben levantar la mano si desean tomar la palabra y deben permanecer de pie hasta que el instructor les de las gracias y les aplauda la audiencia. Si manifiestan una critico o enojo, reciben una fingida indiferencia por parte del instructor, quien les recuerda que han aceptado libremente someterse al entrenamiento.

            Los que intervienen en las sesiones de est aprenden que podrían llevar una existencia sana solo si afrontan directamente la realidad y que sus sistemas de creencias, conocimientos y lógica lo están aislando de esa vivencia (Finkelstein, Wenegrant y Yalmon, 1982). A medida que evocan imágenes de su pasado, entre ellas las de la niñez, se suscritan en ellos profundos sentimientos. Mas tarde se enteran de que, pese a no haber ocasionado voluntariamente su propia desgracia, son totalmente responsables de la experiencia actual de la misma.

            En las sesiones finales aprenden que los problemas emocionales de la vida resultan asociaciones ilógicas y mecánicas que vinculan las vivencias del presente con las perdidas o peligros del pasado. En otras palabras, son “sondas” de alimentación mecánica e ilógicas.

            Los que se gradúan en estos cursos dan la impresión de estar satisfechos con ellos, un grado de satisfacción semejante al que se advierte entre los que intervinieron en los grupos de encuentro. Un estudio inédito (Oxford y col., 1980) muestra que, en comparación con los grupos de control que esperan el entrenamiento de est, el que ya lo ha recibido manifiesta cambios en los test psiclogicos, los cuales indican un mejoramiento en la salud mental. Otro trabajo inédito que tuvo un diseño mas adecuado (Hoepfner, 1975) no revelo ningún efecto del entrenamiento con est. Si bien los clientes con problemas graves tienen menores probabilidades de aprovechas las sesiones, la investigación ha demostrado que tampoco les causan daño permanente (Finkelstein y col., 1982).

 

BIBLIOGRAFÍA. 

 Psicología. Un Nuevo Enfoque. Charles G. Morris. Ed. Prentice Hall :México D.F.1992. Séptima Edición. Pp.609-616